Ayer de alguna manera me sentía confiado, la edad, la experiencia, pensé, son algo. De cierto modo, me habían preocupado la certeza, la certidumbre. Fui al trabajo, enfermo, he hecho lo que debía hacer, que nunca ha bastado.

Con todos jugando a la vida, yo solo quiero pasar de largo, hoy no quiero dejar nada, ni un recuerdo, ni vivir empeñado en ser hijo, padre, esposo, hermano, empeñado en escribir poemas, en tener un propósito. ¡Qué envidia me dan ellos, los que saben lo que hacen! Los que solo viven, y van y vienen, de lunes a sábado, preocupados solo del dinero y para lo que sirve, y de los merecidos tragos, el domingo de ir a misa, por si acaso hay un Dios, y el futbol que siempre es más cercano.

Habrá que ver qué hago. Me gusta no saber de mi. Voy a pensarlo.

Anuncios